Foro Masificación del Gas Natural en el Perú
Reseña elaborada por Mattias Salazar Rodriguez y Marco Bruno Rios-Luna Ruiz, investigadores del CEMS.
El foro “Masificación del Gas Natural en el Perú” fue llevado a cabo el pasado 17 de diciembre del 2025. Se presentaron 5 ponencias de distintos actores relacionados con el sector energético en el Perú y la región andina. En conjunto, se propuso una lectura clara y consistente sobre el rol del gas natural en el Perú y la región andina: el gas ha sido, y sigue siendo, una herramienta efectiva para reducir pobreza energética, mejorar competitividad y cerrar brechas territoriales, y su aporte debe entenderse dentro de una lógica transitoria, subordinada a una transición energética más amplia. A través de las cinco presentaciones con enfoques diferenciados se construyó un argumento pragmático frente a las restricciones económicas, institucionales y sociales actuales.
La primera presentación, a cargo de Carlos Gallardo, Gerente General del Instituto Peruano de Economía, cumplió la función de establecer el punto de partida histórico y político. Al reconstruir las dos primeras décadas del gas natural en el Perú, describió al Proyecto Camisea como una política pública que logró destrabar un sector largamente postergado mediante reglas claras, participación privada y mecanismos regulatorios que redujeron riesgos. Esta descripción partió del análisis de los resultados del proyecto: crecimiento acelerado del gas en la matriz energética, sustitución de combustibles líquidos, estabilidad de precios y ahorros significativos para hogares, empresas y el Estado. En un país con alta volatilidad energética y fuerte dependencia de importaciones, este balance resulta positivo. Su aporte central es claro: el gas natural ha sido una de las pocas políticas energéticas que logró impactos tangibles en bienestar y costos para amplios sectores de la población, lo que explica por qué sigue siendo defendido como una herramienta válida frente a la pobreza energética.
La segunda presentación, desarrollada por Sergio Cabrales, profesor experto en el sector gasífero de la Universidad de los Andes de Colombia, aportó una capa adicional de rigor cuantitativo al debate, al estimar los impactos macroeconómicos de llevar el gas natural a la sierra peruana. Su principal virtud es complementar una intuición compartida: que el acceso a energía más barata y confiable impulsa el desarrollo regional, en estimaciones concretas sobre PBI, empleo y recaudación fiscal. La diferenciación entre la fase constructiva, con impactos más intensos pero temporales, y la fase operativa, con efectos más modestos pero sostenidos, evita sobredimensionar los beneficios de largo plazo. La presentación cumplió un rol importante dentro del foro, al demostrar que la masificación del gas no es solo una política social, sino también una inversión con retornos económicos concretos, particularmente en regiones donde la pobreza energética actúa como freno estructural para el desarrollo productivo.
La tercera presentación estuvo a cargo de Carlos Casas, director del CEMS, planteó la problemática desde el terreno de la decisión de política pública, ofreciendo una solución basada en evidencia. Carlos describió las alternativas para la masificación en el acceso a gas natural en el sur del Perú. Siendo las tres opciones una obra pública, un nuevo proceso de asociación público-privada, o la negociación de una adenda con el concesionario actual. Concluyó que la última opción es la solución más rápida y viable, siendo una visión pragmática y basada en el diagnóstico de urgencia social. Es la alternativa que de manera más eficiente brindaría acceso a gas natural en el sur peruano, permitiendo el desarrollo de las familias locales y de la región en su conjunto. La presentación propuso que el objetivo debiera ser cerrar las brechas de acceso hoy.
La cuarta presentación estuvo a cargo de Fernando Ruiz Caro, vocal del Instituto Cusqueño de Economía. Esta introdujo con mayor fuerza la dimensión territorial y política del debate, centrando el análisis en Cusco y el Sur Andino. Su argumento se basa en una paradoja potente: regiones que han aportado enormes recursos vía canon gasífero continúan excluidas del acceso cotidiano al gas natural, tanto para uso domiciliario como vehicular. Esta brecha no solo se presenta como un problema económico, sino como un factor de malestar social y conflictividad recurrente. El énfasis en la “licencia social” y en la relación entre acceso al gas y paz social distingue esta presentación del resto. La propuesta del “Proyecto 7 Regiones” y la defensa del gas virtual como solución rápida y complementaria buscan responder a una demanda inmediata, mientras se construyen condiciones para infraestructura más robusta en el futuro. Al mismo tiempo, la alerta sobre riesgos regulatorios (especialmente cambios en el FISE que podrían encarecer drásticamente las conexiones domiciliarias) introduce un elemento concreto y relevante para la discusión de política. La presentación cumplió un rol clave al recordar que, sin resultados visibles en territorios productores, la transición energética pierde legitimidad social.
Finalmente, la quinta presentación estuvo a cargo de Luz Estella Murga, presidenta de Naturgas. Ella aportó una perspectiva comparada a partir del caso colombiano, que funciona como estándar regional. El caso colombiano fue presentado como un ejemplo de masificación exitosa basado en una combinación de política pública, regulación clara, institucionalidad con roles bien definidos y subsidios focalizados que permitieron escalar cobertura hacia hogares de bajos ingresos. El énfasis en que el 85% de los usuarios residenciales pertenecen a estratos bajos refuerza la idea de que el gas puede ser una política de inclusión y no solo de clase media. Se reconocieron los desafíos relevantes en seguridad de abastecimiento, infraestructura de transporte y persistente pobreza energética, con millones de personas que aún dependen de leña para cocinar. Este punto resulta especialmente valioso para el caso peruano, ya que subraya que la transición energética no se agota en expandir redes o conexiones: sin logística, suministro y políticas de acceso sostenidas, incluso modelos institucionalmente sólidos enfrentan límites.
Leídas en conjunto, las cinco presentaciones construyen un argumento muy favorable a favor de la masificación del gas natural. El gas se presenta como una necesidad inmediata para enfrentar la pobreza energética, reducir costos para hogares vulnerables, mejorar competitividad regional y disminuir la conflictividad social. En tal sentido, el principal aporte del foro es recordar que la transición energética, en contextos como el peruano y andino, no puede pensarse al margen de la pobreza energética y las desigualdades territoriales. El gas natural no resuelve por sí solo estos problemas, pero sigue siendo una de las pocas herramientas disponibles con capacidad de generar impactos rápidos y visibles.
En línea con las exposiciones previas, el evento cerró con un diálogo entre Santiago Rojas, Gerente Regional Norte del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, y Luis Miguel Castilla, Director de Videnza. Dicha conversación aterrizó la discusión de la masificación del gas en lo que realmente importa: ejecución e incentivos. El énfasis no está en “gas sí o gas no”, sino en usarlo como palanca de transición con foco en dos frentes que se repitieron durante las exposiciones: cerrar la pobreza energética y asegurar continuidad del suministro, especialmente ante la intermitencia de alternativas renovables. También reforzó un punto que ya venía apareciendo: la inestabilidad regulatoria (FISE y la tarifa nivelada) destruye señales de inversión y convierte la masificación en un bucle de anuncios sin hechos reales, con el Sur cargando el costo social y reputacional.